Dicen los expertos que la mejor forma de que nuestra vida tenga un sabor dulce y placentero es aprendiendo vivir en el presente, en el aquí y ahora.

Cuando se ancla la vida en el pasado, lamentando todo lo malo que pasó o pensando que los acontecimientos pasados fueron mejores que los del presente, estás dejando de vivir.

Cuando vives esperando que suceda algo futuro para que la vida cobre sentido estás dejando de vivir y además, haces que tu vida se llene de angustia. Estar plenamente consciente de nuestra vida actual no es tarea sencilla, pero es la mejor forma de equilibrar tu existencia y recobrar la serenidad.

Tu mente divaga entre el pasado y el futuro, de allí la complejidad de poder saborear lo único que realmente es posible, nuestro presente.

El pasado se fue y no volverá, el futuro es incierto, solo nos queda el presente, el hoy, el ahora. Ser consciente de cada momento en el que vivimos, hace posible que podamos saborear cada instante y conectar con nosotros mismos y con lo que nos rodea, sin renunciar al pasado ni a la ilusión del futuro.

“La vida es lo que te pasa mientras estás haciendo otros planes”, decía John Lennon; si haces un esfuerzo por ser consciente de cada momento presente podrás experimentar lo que te sucede desde otra perspectiva, sin estrés y sin ansiedad.

Querer tener el control de todo es imposible, es bueno ser precavidos, porque esto nos permite poder protegernos y estar alertas, pero de ahí a estar pensando solo en un futuro que aún no ha llegado, es vivir agobiados y dejar que el miedo se apodere de ti.

Lo mismo podemos decir que pasa si nos enganchamos al pasado y a emociones o viejos hábitos que no nos dejan evolucionar.

El presente es el día a día, con sus buenos y malos momentos; estar consciente de cada uno de ellos nos fortalece porque aprendemos a lidiar con los problemas, a aceptar lo que no es posible cambiar y a encontrar las mejores soluciones para aquello que podemos mejorar.

La práctica de disciplinas como el mindfulnes consiguen que podamos vivir en el presente, sobre todo, cuando nuestro presente se torna difícil y es mucho más complicado asumir la realidad, así, esta práctica nos permite poder tomar conciencia y vivir una vida más plena. 

Practica el ser consciente en cada momento en el que vives, consciente de tus emociones, de tus sensaciones y de lo que captas con tus cinco sentidos.

Con la práctica aprenderás a saborear cada instante sin juicios y con serenidad.  «Cuando pierdes contacto con la quietud interior, pierdes contacto contigo mismo. Y cuando pierdes contacto contigo mismo, te pierdes en el mundo» (Eckhart Tolle). Te dejo con otra de sus reflexiones:

«Cuando te haces amigo del momento presente, te sientes como en casa dondequiera que estés. Si no te sientes cómodo en el Ahora, te sentirás incómodo dondequiera que vayas».

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