Todos soñamos con tener el trabajo idea, aquel que nos permita realizarnos, encontrarnos a nosotros mismos y en donde el tiempo pase sin darnos cuenta; porque  poder hacer lo que nos gusta, es más un placer que cualquier otra cosa.

No importa qué tipo de trabajo sea, sino más bien que nos sintamos motivados, que cada día signifique un nuevo reto, que nos permita querer ser mejores personas, pudiendo así, ofrecer al mundo nuestro granito de arena. Hoy en día hay una consciencia generalizada sobre este tema, aunque todavía son muy pocos los que han conseguido poder vivir de ese trabajo ideal, muchas personas lo buscan y se esfuerzan para conseguirlo.

Para poder encontrar el trabajo de tus sueños, primero debes saber qué es lo que quieres de la vida, cómo quieres que sea ese trabajo, cuáles son tus dones, qué te gusta hacer, qué puedes aportar a los demás y, sobre todo,  si estarías dispuesto a pagar un precio, es decir a hacer concesiones o algún sacrificio por conseguir ese sueño.

Si ya tienes tu trabajo ideal, solo darte la enhorabuena, pero si no es así debo decirte que luches por el, que te traces un plan y que cada día des un paso hacia su consecución. No se trata de reaccionar sin pensar, sino más bien de planificar una estrategia que te lleve hacia tu meta y, así, puedas hacer aquello que no solo te traerá la satisfacción económica, sino también la personal.

Si aún no sabes qué hacer, si no has descubierto tu don, busca información. Actualmente hay mucho escrito sobre este tema, cuanto más informados estamos mejores decisiones podemos tomar,  y sobre todo escucha tu voz interior. Si te resulta difícil encontrar la salida, también puedes pedir ayuda profesional, los procesos de coaching son ideales para estos casos.

Me atrevería a decir que casi todas las respuestas a nuestras inquietudes se encuentran en nuestro interior, se trata solo de saber escucharla y, la mejor forma de hacerlo, es acallando nuestro ego. En palabras de la ‘Spiritual Research Foundation’, nuestro ego es la “conciencia de sí mismo, orgullo, presunción y ‘yoísmo’, son palabras que se relacionan con la palabra ‘ego o aham’ pero en un plano psicológico”.

Poder silenciar nuestro ego no solo nos da el tan necesario silencio de nuestra mente, sino que permite que surja nuestra verdadera voz interior con su propia sabiduría y nos guíe por caminos de paz y felicidad. El ego está contaminado con lo que los otros quieren de nosotros, con lo que creemos que los demás quieren ver en nosotros y, nos aleja de nuestro verdadero ser y esencia.

Hasta que no podamos conseguir ese silencio interior, la voz del ego siempre estará allí, quitándonos la paz y el equilibrio interior. Cuando surge nuestra sabiduría podemos ver las señales y mensajes que nos rodean, podemos oír la voz que nos guía por caminos correctos que van en concordancia con nosotros mismos, con nuestros dones y con lo que realmente es bueno para nosotros.

La meditación, el contacto con la naturaleza, el altruismo y practicar la bondad con los demás te ayudará a aquietar tu ego y poco a poco aprenderás a escuchar tu sabiduría interior. Para terminar te contaré que yo misma he pasado por este proceso y que al final valió la pena, por eso creo que tú también puedes encontrar tu trabajo ideal y llenar tu vida de paz y felicidad, cada día lucha por encontrar tu verdadero camino.

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