¿Eres de los que odian sus fracasos y olvidarlos y solo concentrarse en sus éxitos? Estás cometiendo una equivocación.

A pesar de que es recomendable poner nuestro foco de atención en todo aquello que nos salió bien para repetir o tener un punto de partida para crecer, nuestros fracasos, también, son una fuente importante de información para mejorar nuestros resultados. 

“La felicidad y el fracaso son dos caras de la misma moneda, como el día y la noche”

Mirar solo nuestros aciertos, dejando de lado nuestros fracasos, es como tener solo una parte de la verdad. Necesitamos regodearnos de nuestros éxitos, pero sin olvidar la experiencia de los fracasos. El fracaso nos fortalece y nos da la oportunidad de hacer las cosas mejor, Henry Ford decía, que “el fracaso es, a veces, más fructífero que el éxito”, lo cierto es que de la experiencia de ambos, podemos aprender.

Siempre hay algo nuevo que aprender o hacer.

Vencer el miedo a lo desconocido y al riesgo, es lo que nos ayuda a seguir adelante. La vida consiste en vivir una larga sucesión de experiencias de las que podemos recoger muchas enseñanzas y experiencias nuevas de nuestros fracasos, interiorizar esta idea marcará una gran diferencia en tu vida y felicidad.

La disposición para buscar nuestra propia felicidad, es lo que hace posible que podamos seguir adelante a pesar de las desavenencias de la vida, a pesar de las caídas y fracasos.

Como dijo alguien sabio, ‘siempre sale el sol al día siguiente’ y he podido comprobar que es así. Si alguna vez has tenido una mala experiencia y después que ha pasado el tiempo puedes comprobar que si hubieras aprovechado mejor ese momento y las enseñanzas de la misma, hubieras conseguido hacer más cosas y, sobre todo, aprovechar mejor las circunstancias.

La Dra, Elisabeth Kübler Ross, también conocida como la Dra. de la muerte por su trabajo de acompañamiento a moribundos terminales, dice que la mayoría de las personas a la hora de su muerte se arrepienten de no haber hecho más cosas, no de lo que hicieron. Esa es la clave atreverse a hacer más cosas a pesar del miedo o la posibilidad de fracaso.

Lo aprendido en el camino te permite crecer y ser más feliz, la clave está en que te decidas a poner en práctica la lección y una de las mejores formas es convirtiendo en nuevos hábitos y posibilidades las enseñanzas, así, será más difícil que vuelvas a tropezar con la misma piedra y tu felicidad y fracaso irán de la mano.

Hábitos que signifiquen nuevas formas de pensar, actuar y sentir, ensayarlos hasta que formen parte de ti y surja tu nuevo ser, fortalecido, más sabio, más paciente y con más recursos para enfrentarse a los constantes retos de la vida. No dejes que el éxito se te suba a la cabeza, ni dejes, que el fracaso sepulte tu corazón.

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