Se sabe que donde hay amor, hay vida; el amor es y, será siempre, el ingrediente principal de nuestra vida y felicidad; el sentirse amado nos da sosiego, paz y, una especial sensación y convencimiento, de que nuestro paso por este mundo, no es en vano y que tiene un sentido.

Además, este sentimiento es el motor que nos ayuda a ser capaces de conseguir cualquier cosa que nos propongamos, nos hace sentir fuertes e invencibles.

Para ser feliz hace falta un gran amor, uno que sepa amar nuestros defectos y nuestras equivocaciones, que nos acepte tal y como somos, que nos respete, que tenga gestos generosos, que sepa perdonarnos, que pueda decirnos palabras amables en las buenas y en las malas; un amor incondicional, de esos, que duran para siempre.

Seguro que muchas de vosotras os estáis preguntando, ¿cómo encontrar ese gran amor? Acaso es algo imposible o, solo podemos conseguirlo en sueños.  Aunque parezca difícil de creer, ese gran amor es real y está muy cerca de ti.

Tanto así, que seguro no te has dado cuenta y hasta lo has ignorado, porque esa persona que te puede brindar un amor cómo el que tú quieres, eres tú misma. Muchas veces olvidamos que la persona que más nos puede querer somos nosotras mismas y para cubrir ese olvido, buscamos desesperadamente fuera de nosotros que nos quieran.

Otras veces amamos a otra persona en desmedro de nosotras mismas, sin tener en cuenta, que primero debemos aprender a querernos a nosotras y que en la medida que nos demos amor, en esa misma medida estaremos preparadas para recibirlo, porque es más fácil querer a alguien que sabe quererse a sí mismo.

A amar se aprende

A amar también se aprende; aunque nacemos con un gran amor a nosotros mismos y es a través de nuestros progenitores y experiencias que se va reforzando o debilitando. Luego también influyen otras personas, si se ha vivido con mucha crítica, hostilidad, miedo, vergüenza y escasa demostración de amor, nuestro amor se ve dañado y empezamos a dejar de querernos.

Amarnos a nosotros mismos nos da felicidad duradera, nos da las fuerzas necesarias para enfrentar cualquier dificultad, amarnos nos permite enfrentar nuestros miedos y ser capaces de vencer retos. Cuando aprendemos a respetarnos, a ser agradecidos con nosotros mismos, a elogiarnos y a brindarnos amor como al ser más preciado, todo cambia y tu vida se llena de felicidad. “La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo”(Víctor Hugo, pensador y filósofo francés)

Descubre ya ese tu gran amor, empieza a quererte con tus defectos y errores y reconoce todos tus logros, por pequeños que sean.

Se trata de aceptarte tal como eres, no es dejadez, es más bien, corregir lo que se puede y aprender a aceptar lo que la vida te ofrece. Elimina la constante autocrítica, no busques la perfección y, sobre todo, siempre debes de tener una palabra o un gesto amable que enriquezca tu amor.

Te dejo con una hermosa frase de Rabindranath Tagore que resume nuestra propia existencia:

“El amor es el significado último de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación”.

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