Se calcula que un ser humano puede tener en promedio de hasta 70.000 pensamientos al día, de los cuales el 90% son negativos y suelen estar enfocados al pasado o futuro.

Los pensamientos negativos son aquellos mediante los cuales nos culpamos, recriminamos y nos machacamos pensando en todo lo malo que nos ha pasado o que creemos nos va a pasar en el futuro.

Todos estos pensamientos negativos alteran nuestro estado de ánimo, causándonos tristeza, enojo, miedo, depresión, desánimo, nerviosismo y ansiedad; de tal forma que nuestro cuerpo también se ve afectado, es así que transpiramos, nos agitamos y nuestro corazón palpita más rápido.

Según pensamos, sentimos y hablamos, actuamos y nuestros comportamientos repetidos se convierten en hábitos, que luego, definirán nuestra personalidad o carácter; por lo tanto, es lógico pensar, que nuestros pensamientos negativos nos conduzcan a comportamientos que nos limitan y nos hacen fracasar.

Si siempre estoy pensando en mis errores pasados y en lo mal que hago las cosas, es así me comportaré, porque la mente subconsciente no sabe de pasado, presente o futuro.

Tú piensas y el subconsciente te prepara para actuar, piensa que eres inútil y actúas como inútil, piensa que no sirves para determinada cosa y así será y, cuanto más lo pienses más se graba en tu cerebro.

 

¿Todo está perdido?

No. La buena noticia es que puedes cambiar tu forma de pensar y tu realidad y así modificarás tu forma de actuar, tu entorno y como los demás reaccionan ante ti.

La PNL (Programación Neurolingüística) es una excelente disciplina que ayuda a modificar nuestra forma de pensar y actuar, mediante diferentes herramientas la persona consigue cambios significativos.

En este blog he hablado repetidas veces del poder que tiene nuestra mente y, que a través de ella podemos enfocar nuestros pensamientos hacia nuestro desarrollo y éxito o, hacia la negatividad y el fracaso.

Todo va a depender de dónde pongas tu atención. Si siempre están en lo mal que están las cosas, los problemas y las limitaciones, así llenarás tu mente con este tipo de pensamientos.

Recuerda que eres el responsable de tus pensamientos, cuanto más consciente seas de los mismos mejor podrás atraer en mayor o menor medida el éxito o el fracaso.

La clave está en dónde “pones el foco”, es decir tu atención. Por ejemplo, si no tienes trabajo, que aunque es una situación complicada y difícil, enfocas este hecho como un motivo de cambio y crecimiento personal, tus circunstancias pueden cambiar, porque tu mente se prepara para conseguir aquello que te propones.

Te contaré que he tenido clientes que me dicen, “soy positivo, todos los días me levanto temprano a buscar trabajo”, pero su mente está llena de temores y negatividad, me cuentan todas las terribles noticias sobre el paro y la crisis que ven en la tele y las redes sociales. ¿Dónde está su foco?

No os digo que sea algo fácil como de magia, pero si no cambiamos el chip mental y sustituimos nuestros pensamientos negativos por positivos poco podremos avanzar.

Se trata de estar alerta a lo que piensas, ayudarte con lecturas, rodearte de gente positiva, acostumbrarte a ver el lado bueno de las cosas y sobre todo, vigilar lo que te dices, así  cuidarás tus pensamientos.

Existen diversas disciplinas como el coaching y la PNL que nos ayudan a conseguir este objetivo, si después de intentarlo no consigues lo que te propones, busca ayuda profesional, lo importante es que pongas un vigilante en la puerta de tus pensamientos.

 

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